A tus pies: la elegancia de las alfombras

Un comedor impactante gracias a una joya de alfombra. Fotografía kimpowerdecorandlifestyle.com

Un comedor impactante gracias a una joya de alfombra. Fotografía kimpowerdecorandlifestyle.com

Tenemos miles de opciones para el suelo de nuestra casa: maderas, porcelanato, cerámicos, mármoles y granitos, laminados… y todos ellos adquieren personalidad con una alfombra, así que de eso es que vamos a hablar hoy.

Las alfombras nacieron de la necesidad de protegerse del frío, pero ya en el siglo XVI se transforma en un arte que hoy en día es un magnífico exponente de la cultura oriental.

Se cree que su fabricación se inició en Asia y estaban hechas de lana de ovejas, cabras y de seda. Las primeras alfombras orientales en llegar a Europa fueron las turcas de la mano de los cruzados, aunque ya se conocían desde la conquista musulmana en el siglo VII y muy a menudo se colgaban en las paredes o se usaban para cubrir puertas y ventanas, ayudando a mitigar el frío.

En el siglo XVI  llegaron las alfombras persas que tuvieron su mayor auge durante el siglo XIX, muchas de esas alfombras son obras de arte que admiramos en museos de todo el mundo.

Hoy en día existen fábricas que han mecanizado la producción en todo el mundo y ponen al alcance de cualquiera tener una a sus pies.

Sin embargo, las anudadas a mano siguen siendo las reinas y, entre ellas, las persas están consideradas las mejores. Muchos diseñadores industriales incluyen alfombras entre sus creaciones, dándonos la posibilidad de tener modernidad con nombre y apellido. En España hay una gran tradición en la fabricación de alfombras que, desde el Renacimiento, eran valoradas en el resto de Europa por su calidad, dibujos y perfección.

En el salón delimitan los espacios, aportando calidez y un toque lujoso, al comprarla, debemos tomar en cuenta el área donde la vamos a colocar. Los sofás y sillones deben quedar dentro de la alfombra, el estilo y la procedencia dependen de nuestros gustos: podemos buscar contraste y colocar una alfombra oriental de complicados patrones e intensos colores para dar vida a un salón neutro, o bien podemos buscar armonía con una alfombra de suaves tonos lavados.

En el comedor y los dormitorios se debe seguir el mismo principio que en el salón; pequemos de exceso y no de defecto, seamos generosos, la alfombra debe contener la mesa con sus sillas y en el dormitorio debe sobresalir por los laterales y por los pies de la cama, como mínimo 40 cm.. Si es bastante grande llegará a la pared del lado del cabecero, de lo contrario, debe llegar hasta las mesas de noche.

Hay una corriente decorativa que coloca alfombras orientales en la cocina. Personalmente no creo que sea el lugar ideal, salvo que nunca cocines o sólo la pongas para tomar la foto, existen alfombras especiales para esa área, resistentes y lavables muchas de ellas con interesantes patrones y colores.

Hermoso comedor al que una alfombra con estampado de piel de cebra da el toque personal.  Fotografía blueeggbrownnest.com

Hermoso comedor al que una alfombra con estampado de piel de cebra da el toque personal.
Fotografía blueeggbrownnest.com

Espectacular alfombra que eleva este salón al nivel perfecto. Fotografía HGTV.com

Espectacular alfombra que eleva este salón al nivel perfecto. Fotografía HGTV.com

Una entrada simple, los muebles justos, un gran espejo y la magia de una alfombra. Fotografía bhg.com

Una entrada simple, los muebles justos, un gran espejo y la magia de una alfombra. Fotografía bhg.com

Para un dormitorio infantil una alegre alfombra acrílica de estrellas. Fotografía diychip.com

Para un dormitorio infantil una alegre alfombra acrílica de estrellas. Fotografía diychip.com

Fantasiosa alfambra que recrea un cristal. Fotografía modernhome.info

Fantasiosa alfambra que recrea un cristal. Fotografía Yamodernhome.info

 

Un dormitorio blanco se transforma por completo con una alfombra oriental en este piso en Austin. Fotografía aprtmenttherapy.com

Un dormitorio blanco se transforma por completo con una alfombra oriental en este piso en Austin. Fotografía aprtmenttherapy.com

Así que ya lo sabes: pon a tus pies una alfombra y tu casa será más acogedora.  Y recuerda que no tiene que ser una alfombra persa para tener esa magia que te traslade a un lugar más cómodo.

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