Dale color a tu casa

 

Salón familiar lleno de color

Salón familiar lleno de color

Últimamente nuestras casas son hermosos lugares en los que neutros colores, como grises, blancos y crema sirven de base a casi todos los ambientes.

Después de los excesos decorativos que implica la Navidad, esa ‘asepsia’ hace que sintamos un vacío estético: nos parece que nos hemos quedado huérfanos de alegría y faltos de estímulos visuales. Pero vamos a remediarlo añadiendo unos pequeños toques de color por aquí y por allá. Muchos de nosotros tendemos a ser discretos con el color, nos gustan más los ambientes claros y nítidos, y eso es fantástico porque son los ambientes perfectos para servir de base a pequeñas fantasías cromáticas. Miremos hacia México, Colombia, Guatemala, Marruecos, India y tantos otros países en donde el color es parte importante de la vida cotidiana, sus artesanías vibran con patrones imposibles, sus calles y hasta su gastronomía están inspiradas en la naturaleza exuberante que les rodea. Vamos a imitarlos, ya que en grandes o pequeñas dosis, nos traerán alegría a nuestras casas.

Lo más simple es añadir pequeños detalles, cojines, jarrones con flores, unas toallas en el baño, algún objeto decorativo que levante el tono de la habitación con discreción.

Pero queremos ser más arriesgados, así que vamos a transformar con pintura algún mueble, retapizarlo o hacerle un forro a una butaca del salón o al sofá. Pintemos una pared con un tono de joya, cambiemos esas cortinas insípidas por una tela impactante, llena de color. Usemos nuestra imaginación y convirtamos lo que ya tenemos en algo nuevo, con un aire distinto. Podemos hacerlo solo en una de las zonas de nuestra casa y, cuando nos cansemos de los cambios, volver a reubicarlo en otra parte.

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