Hoteles con encanto

Hace tiempo me plantearon la idea de transformar un dúplex moderno en el barrio de Lavapiés (Madrid), en una casa de estilo rústico. El proyecto me fascinó, ya que soy una apasionada del estilo rústico renovado.

Desde el principio tuve claro que me quería inspirar en La Provenza. Siempre he querido hacer un “roadtrip” por la región, conducir alrededor de campos de lavanda, conocer sus pueblos y pequeñas ciudades llena de encanto, disfrutar de la gastronomía y alojarme en una casa de estilo provenzal en mitad del campo. Seguro que algún día lo haré.

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Diseñé un interiorismo y una decoración acorde al estilo rústico que me pedían pero con toques provenzales. Utilicé elementos básicos para una decoración de una casa rural o rústica como son la piedra, la madera y el barro.

Por supuesto, conservé las vigas originales, hice una estructura de madera para el techo y otra para el lucernario que hay sobre la cocina y que deja pasar la luz a toda la casa. El suelo de baldosas de barro cocido e hidráulico. Y por último, paredes de piedra y ladrillo visto.

Teniendo ya definido el estilo y los elementos principales rústicos incorporados al diseño, utilicé el color de la pintura para las carpinterías en tonos claros, empolvados y decapados. Los textiles y papeles pintados con motivos florales y todo el mobiliario con un aire romántico afrancesado.

VISTA COCINA

VISTA COMEDOR Y COCINA

El proyecto no podía tener otro nombre que no fuera Lavanda.

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Y hablando de estilo provenzal, hay dos lugares de los que me gustaría hablaros que son La Casa De Los Tomillares y Finca Aldeallana. Estoy segura que en cuanto los veáis, os vais a morir por ir a conocerlos.

No sé a vosotros, pero a mí me encanta conocer sitios nuevos, probar cosas distintas, hacer planes diferentes. Siempre que puedo intento organizar un fin de semana fuera de mi ciudad y escaparme a algún sitio. Últimamente he tenido varios planes en el campo y tengo que reconocer que es de los que más me gusta hacer. Disfrutar de la naturaleza, de los amigos, de poder relajarte tranquilamente, en definitiva de disfrutar de las pequeñas cosas.

De hecho siempre he soñado  que si algún día me caso, lo haré en una finca o una casa rural perdida en mitad de la montaña, una boda que sea campestre, informal, que sea divertida y que tenga infinidad de detalles para mis invitados.

Pues bien, estos dos lugares que os decía, reúnen todas esas cosas tan importantes para mí que debe tener una casa para pasar un fin de semana en el campo o para celebrar el día de tu boda.

La Casa De Los Tomillares se encuentra en Candeleda, en la Sierra de Gredos. Un lugar privilegiado y exclusivo, con una decoración muy cuidada y  especial que hace que los clientes se sientan como si estuvieran en su casa. Es un hotel lleno de encanto. Un espacio mágico, donde aislarse del mundo y contemplar las incomparables vistas del pico Almanzor.

Además son múltiples las actividades que se pueden realizar, desde paseos o picnics por la finca, senderismo por Gredos, paseos a caballo, hasta piragüismo por el río Tietar o visita al embalse de Rosarito. La caza o el golf son otros de los alicientes de la zona para aquellos que lo practiquen.

En total este hotel tiene tan solo ocho habitaciónes. Cada una con su propio nombre; La Toile, La Azul, La fuente, El Ventanuco, La Viga, La Piscina, El Taller y Gredos. Más que habitaciones, yo diría que son pequeñas casitas repartidas por la finca. Cada una tiene una decoración completamente diferente pero todas siguiendo esa línea tan característica de estilo rústico provenzal.

En la decoración podemos encontrar muebles gustavianos, sillas Luis XVI de época, telas de Le Manach y Chelsea. Todas las habitaciones conservan las vigas de madera originarias, cuentan además con  grandes ventanales con vistas al jardín, a la piscina o a los diferentes patios que hay y muchas de ellas también tienen chimenea que hace aún mas acogedor el espacio.

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Cuenta con un restaurante donde prevalecen las recetas sencillas, apostando siempre por productos de temporada, lo que hace que la carta cambie constantemente. Además también imparten cursos de cocina y organizan bodas y eventos donde nada se deja al azar y cuidan hasta el mas mínimo detalle.

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El otro lugar del que os quería hablar es la Finca Aldeallana, situada a 75 km de Madrid y a 20km de Segovia. Es el sitio perfecto para organizar una boda de campo, hacen que todo sea especial, personal y original, cuidando con mimo cada detalle. Del catering se encarga la empresa Ciboulette que trabaja mano a mano con los responsables de la finca para cuidar tanto la calidad y variedad de la comida como su presentación.

Organizan bodas civiles y religiosas, ya que a tan solo 3km de la finca, se llega por un  camino rural a Sta Eulália de Mérida, iglesia de estilo herreriano, elegante , cálida y bucólica.

Además, una vez acabada la boda, podéis disfrutar el resto del fin de semana de la finca, de las puestas de sol, de los campos de trigo  y  de sus alrededores.

Sin duda, si lo que quieres es una boda informal, campestre, pero organizada con delicadeza, prestando atención a todos los detalles, especial y diferente, este es un bonito lugar donde celebrar un día tan importante.

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“Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera”

 Pablo Neruda

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